sábado, 30 de marzo de 2019

Me mira fijamente.
Hace tiempo que no lo miro, no me gusta, no me representa.
Me busca la mirada y no consigo evitarla... no del todo.
Me enfrento a él y lo miro con furia, pero él me mira distinto.
Tiene pena y miedo. No parece una amenaza.
Tiene la cara pintada, no es su color natural.
El maquillaje está estropeado, cubierto de surcos.
Algunas de ellas pueden ser de lágrimas, puede que de lluvia.
Me acerco un poco y me doy cuenta que está pintado de payaso.
Pero su sonrisa sólo es un dibujo.
Ojos enrojecidos me miran, casi no parpadea.
Me conoce.
Alargo mi mano hacia él y termino tocando su mano.
El espejo es frío, casi tan frío como mi rostro en su reflejo.
El prisionero solo esperaba la muerte agazapado en su celda.
El motín había resultado sangriento y los cadáveres abundaban.
Su compañero de celda entró andando despacio y lo miró sonriendo.
-¿Es buen momento para un trato?
-¿Qué me ofreces por mi alma?
Soñé que era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste.
Soñé que le entregaba mi alma y la estrujaba con sus besos y sus mentiras.
Soñé que me mataba dulce y lentamente.
Pero al despertar no estaba. Y yo sí.

domingo, 24 de marzo de 2019

El camino más rápido Idea Original de @Marubv13 Alex odiaba cruzar por el cementerio por las noches—aunque era el camino...